domingo, 11 de febrero de 2018
Tiempo de Guerra
domingo, 27 de noviembre de 2016
El propósito de Trump y la economía mundial
lunes, 14 de noviembre de 2016
Bulgaria mira a Rusia
domingo, 6 de noviembre de 2016
La comunidad de la inteligencia apuesta por Trump
martes, 13 de septiembre de 2016
Rusia y la OTAN: el que da primero da dos veces
Ahora bien, el problema de los occidentales es que si ellos no atacan primero en el Báltico, la acumulación de fuerzas rusas en el Mar Negro buscará una salida en la ruptura de hostilidades. Las armas son herramientas de mal agüero, dejó escrito Sun Tzu precisamente por eso. Y si Rusia vuelve a tomar la iniciativa, no se conformará con Odesa.
domingo, 11 de septiembre de 2016
El quinto ensayo nuclear norcoreano

viernes, 21 de febrero de 2014
Venezuela, eslabón a punto de romperse
¿Quién es el hombre de EEUU en la actual crisis? ¿Y cuál es la relación de Nicolás Maduro con los militares? Éstas son cuestiones clave a la hora de evaluar la presente situación de Venezuela con un mínimo de objetividad.
Pese a que ganó una elección presidencial - que sus adversarios califican de "pucherazo" - Maduro es un hombre políticamente débil. Estos días se lo ha visto mostrar destrozos en autobuses, como si fuera obra de la oposición, mientras guardias nacionales eran grabados causando la misma clase de destrozos en automóviles particulares; uno se pregunta si acaso no se dejaron grabar a propósito. Maduro preside el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y más o menos lidera el movimiento popular que Hugo Chávez bautizó como "bolivariano". Sin embargo, el poder real está en manos de los militares. Como antiguo sindicalista, origen por demás legítimo, el ejército le es ajeno. El hombre fuerte parece Diosdado Cabello, antiguo oficial y camarada de armas de Chávez y ahora presidente de la Asamblea Nacional. Cabello está en posición privilegiada para organizar un golpe sin dejar de controlar la política del país. Hasta ahora, Cabello no ha dejado de apoyar (al menos aparentemente) a Maduro, pero éste sabe que carece del carisma de Chávez y de su ascendencia entre los militares. El reparto de papeles entre Maduro y Cabello fue decisión de Chávez, para instaurar una especie de equilibrio de poderes "a la bolivariana". Lo que nunca sabremos es si también fue decisión suya o imprevisión el mover a Mauro a una permanente sobreactuación por miedo a los militares, lo que constituye un factor de inestabilidad insuperable. Como el poder no reside en el gobierno, ni realmente en sus apoyos, el gobierno carece de margen de maniobra para negociar con la oposición. Es cierto que éste fue el patrón dominante con Chávez. Sin embargo, el régimen depende de forma absoluta de factores personales. Chávez demostró suma habilidad en lidiar con situaciones de gran tensión política; era un maestro de la propaganda. Maduro carece del sentido del humor y agilidad mental de su antecesor. Un signo de las desavenencias dentro del régimen es el incidente del Serbin. Hace unos días, se informó que hombres del Serbin - inteligencia militar - habían allanado las dependencias de Voluntad Popular (VP), un partido de la oposición. Maduro declaró que el Serbin había recibido ordenes de no incurrir en semejantes abusos. El incidente se calificó de muy grave y el director del servicio información - un general de brigada - fue cesado. El nuevo responsable pertenece al ala de Cabello. Algunos civiles chavistas también han mostrado su predilección porque éste tome el control de la situación. Así, Francisco Ameliach, gobernador del estado de Carabobo, ha anunciado que Cabello dará la orden de "contraataque fulminante" a las UBCh (Unidades de Batalla Bolívar-Chávez, paramilitares bolivarianos). Es un secreto a voces. El propio líder opositor Henrique Capriles ha rehusado exigir que se marche Maduro, porque eso significa "que venga Cabello".
El campo de la oposición no está menos desunido. Henrique Capriles, el principal líder y candidato presidencial el año pasado, ha mantenido un perfil bajo durante la crisis en curso. Nuevos líderes, los de VP, en particular Leopoldo López, han entrado en escena de forma agresiva. Los estudiantes constituyen el grueso de sus bases hasta ahora. Han estado manifestándose durante más de dos semanas. Maduro ha acusado públicamente a López de la "autoría intelectual" de varias muertes ocurridas en choques entre chavistas y antichavistas. Capriles se ha desmarcado de la violencia en las manifestaciones, mientras Maduro anunciaba que López tendrá que responder de esa misma violencia y las muertes acaecidas. Poco después, Maduro revelaba que EEUU ha amenazado con que la detención de López tendría funestas consecuencias. La advertencia señalaría a López como el hombre de Washington. Él, como confirmando la sospecha, ofreció entregarse voluntariamente a las autoridades. Finalmente, se ha entregado y ahora su suerte depende de la fiscalía. ¿Por qué iba a descubrir EEUU su posición tan fácilmente, exponiendo a su hombre? La administración Obama parece decidida a abrir negociaciones con Cuba. Quizá desearía iniciarlas luego de haber privado a Castro de quien es su aliado más incondicional, Nicolás Maduro. También podría ser que EEUU se aprestara a responder con una acción en el Caribe a una eventual intervención de Rusia en Ucrania.
Por más que la situación parezca explosiva, de momento sólo se está decidiendo quién, si Capriles o López, ha de dirigir a la oposición de aquí en adelante. Capriles representa a las clases medias y, en cierto modo, se sitúa entre los chavistas y EEUU. Confía en que lo que él juzga como monstruosa mistificación de la figura de Bolívar por los chavistas no durará mucho tiempo. Y acierta plenamente en cuanto al principal error de perspectiva del análisis de los chavistas, que no ven más que pueblo mantenido en condiciones miserables y oligarquía, ignorando completamente el papel presente y futuro de las clases medias. El objetivo de Capriles sería negociar con el chavismo una transición pacífica, que dejara a un lado a los militares. Si las apariencias coinciden con la realidad, López es el hombre de EEUU y la oligarquía tradicional. La hipótesis vino a ser más o menos confirmada por una campaña de descrédito de Capriles, llevada a cabo por El Universal, el decano de la prensa conservadora, el verano pasado. Cuando la economía se precipita en el caos, ni EEUU ni la oligarquía tradicional quieren esperar más y ambos parecen dispuestos a jugárselo todo a una carta pegando patadas al avispero.
El arreglo para una transición pacífica, es decir, un acuerdo Maduro-Capriles, parece de momento descartado por la posición inflexible a que se ve abocado el primero bajo la presión de los militares. Mientras tanto, los extremos de derecha e izquierda se fortalecen, lo que favorece una salida inconstitucional acaudillada por los militares. Una vez desencadenada ésta, todas las opciones estarían abiertas, sin excluir la guerra civil, la intervención estadounidense para evitar un baño de sangre o incluso un acuerdo de los militares con Washington.
domingo, 13 de mayo de 2012
Consecuencias geoestratégicas de Grecia
Richard Sinston, que publica un simpático blog (aquí), me sugiere una entrada sobre las recientes elecciones griegas. Ahora que ha transcurrido una semana, y que se ha manifestado un rotundo fracaso de todos los intentos de formar gobierno, creo que puedo escribir algo.
Económicamente, la situación de Grecia es desesperada ma non troppo. Lo inmediato será la convocatoria de nuevas elecciones y la retención «cautelar» de un pago de 11.700 millones de euros incluido dentro del segundo rescate. Si todo sale como está siendo pronosticado por las encuestas de opinión, ganará Syriza, con una mayoría insuficiente para formar gobierno, salvo que el nuevo gobierno se comprometa, bien a permanecer en el euro a toda costa (para lo que contará con el apoyo del Pasok, Nueva Democracia e Izquierda Democrática), bien a salir del euro (para lo que posiblemente contará con el de Izquierda Democrática y seguro con el de comunistas y Griegos Independientes, y puede que hasta el de los nazis). Duro dilema para un partido, o mejor una coalición que ha hecho de la ambigüedad calculada su estrategia electoral de éxito. En cualquier caso, es muy probable que Syriza se rompa en el acto. Aun así, tendrá que poderse formar gobierno en una dirección o la otra. Supongamos que resulta una salida voluntaria del euro.
Salir del euro parece fácil, pero me temo que no lo será tanto. Para empezar, es muy posible que la Unión Europea (esto es, el eje franco-alemán) imponga la salida también de la propia Unión. ¿Por qué? Psss… Digamos que Grecia muy probablemente repudiará toda la deuda exterior, tanto soberana como de los bancos. Poco más o menos, lo que hizo Islandia en 2008. Pero lo que se permitió a Islandia entonces difícilmente se le permitirá a Grecia ahora. Primero, porque en vez de poco más de 30.000 millones de euros, serán más de 300.000 millones. Segundo, y más importante, porque en la UE rige una cosa que se llama la preferencia comunitaria, y que viene a significar que el gobierno griego no puede tratar a los comunitarios no griegos de forma distinta a los griegos. Es improbable que el gobierno griego repudie la deuda que mantiene con bancos griegos, porque eso supondría la quiebra de éstos. Si, por ejemplo, repudia la deuda con bancos franceses y alemanes, pero no con bancos griegos, Grecia habrá roto con la preferencia comunitaria y estará de facto fuera de la UE. Dicho de otra forma, Islandia pudo hacer lo que hizo porque estaba fuera de la UE. Para poder hacer otro tanto, Grecia tendrá que salir de la UE. A ésta no le vendría mal, por otra parte, que desapareciera un obstáculo principal al ingreso de Turquía. (Otro es la oposición de Francia, pero sobre todo de su derecha; sin Grecia, Hollande tendría la oportunidad de dar en este tema un viraje histórico, de ésos que hacen brillar la «grandeur» francesa).
Fuera de la UE, Grecia sufrirá muchos problemas, y sobre todo financieros. Necesitará divisas para poder funcionar, y no está claro de dónde podrá sacarlas. Una situación así es la que sufre Argentina desde 2005, cuando dejó de pagar su deuda externa. Sin divisas, no se puede importar bienes y servicios necesarios para producir otros susceptibles de ser exportados. Es una suerte de círculo vicioso. No se exporta porque se carece de importaciones de calidad, y no se importa porque no se exporta como para obtener las necesarias divisas. Una pescadilla que se muerde la cola. Argentina empezó a salir del atolladero en 2009, cuando China reparó en que Argentina es el tercer productor de soja del mundo. Ahora ésta es un suministrador casi exclusivo de alimentos que adquiere aquélla. ¿Quién hará lo mismo por Grecia?
La respuesta es fácil: Rusia. Rusia, que, a punto de perder sus últimas bases navales en el Mediterráneo, que mantenía en Siria (y de ahí su apoyo al régimen en su agonía), tendrá que buscar otras de recambio, y el candidato ideal sería Grecia. Parece complicado, pero no lo es tanto. Grecia y Rusia comparten la misma religión mayoritaria, el cristianismo ortodoxo. (No olvidemos, a título de ilustración, que la Comunidad Europea la crearon Robert Schuman y Konrad Adenauer, un católico francés y un católico de Renania). Después de la segunda guerra mundial, la URSS traicionó la debida solidaridad entre correligionarios y dejó que las tropas británicas aplastaran una insurrección de comunistas griegos. Ahora, Rusia tiene la oportunidad de enmendar aquel desencuentro histórico. Grecia tiene todos los motivos para sentir una profunda decepción con Europa y la sociedad occidental. Con toda probabilidad, la salida de Grecia del euro supondrá su salida de la UE y de la OTAN, para entrar a orbitar en el glacis ruso. El realineamiento de Grecia frenará la aproximación de Serbia a la UE e introducirá serias dudas en el actual alineamiento de Bulgaria, otros dos países de mayoría ortodoxa amén de eslavos. De ahí la importancia que adquiere el partido comunista griego, al que los medios califican de «prosoviético». ¿Prosoviético? Es ridículo; los soviets ya no existen. Sencillamente, pro ruso. A medio plazo, su destino es convertirse en árbitro de la situación, no sólo en Grecia sino en todos los Balcanes.