sábado, 17 de marzo de 2012

Son los bancos, estúpido

Si dijese que el origen de la crisis estuvo en que una empresa financiera (Bear Stearns) compró hipotecas incobrables a bancos locales en EE.UU., las revendió a dos fondos de inversión localizados en las Islas Cayman, que las pagaron con el producto de una emisión de bonos de alto interés que el propio Bear Stearns colocó entre los bancos del mundo entero, todo lo cual funcionó a las mil maravillas hasta que otra sociedad financiera, Merrill Lynch, decidió subastar su paquete de esos bonos, que se vendió por una cantidad irrisoria, lo que obligó a los demás propietarios estadounidenses de esos bonos a ajustar a la baja su valor en libros, no creo que habría muchos economistas decididos a contradecirme, porque éste es exactamente el relato de los hechos del verano de 2007 que condujeron a la crisis. Pero a partir de ese relato, cabe extraer dos conclusiones diferentes. La extraída por la gran mayoría de los observadores, en los aciagos días del otoño de 2008 e incluso después, es que habría que prohibir a las entidades financieras hacer lo que hizo Bear Stearns. Conclusión equivocada. En realidad, la generación de esa clase de productos financieros debería seguir siendo libre, a condición de que se informe debidamente al inversor de que un alto interés, como el que pagaban aquellos bonos, era consecuencia del alto riesgo que comportaban. Si se me acepta el símil, es la diferencia entre prohibir la fabricación de cigarrillos y obligar a que las cajetillas adviertan claramente que el fumar perjudica gravemente la salud.

Lo que debería haberse prohibido de inmediato, y todavía no se ha hecho, es que los bancos puedan comprar productos (esos o similares) que sometan a la economía a indebidos riesgos sistémicos. Y aquí “riesgo sistémico” no quiere decir más que un riesgo que obliga a los gobiernos – como les obligó entonces – a rescatar a bancos que estaban en peligro de quiebra como consecuencia de haber adquirido bonos muy rentables sobre el papel, pero que resultaron no valer prácticamente nada.