miércoles, 25 de junio de 2014

El discreto encanto de la Monarquía

Soy republicano por los cuatro costados. ¿Vieron "Ocho apellidos vascos"? Pues yo tengo cuatro apellidos republicanos. Luché contra la dictadura en los setenta. No voy a decir que arriesgué la vida, aunque alguna vez me dispararon; no a mí, personalmente, desde luego, sino al piquete de que formaba parte. No pretenderé que fue algo singular, ni mucho menos heroico: muchos vivieron la experiencia. Pero tuve que obligarme a realizar actos de cierto valor para estar en paz conmigo mismo. Me esforcé por traer un régimen que no era éste. El resultado no dependía tan sólo de mí, sin embargo, sino también de varias decenas de millones de españoles. Lo que quisieron nos ha traído a donde estamos, y no seré yo quien pretenda desentenderse de las consecuencias. Soy corresponsable por acción, por omisión, por simple incapacidad de hacer más y mejor, o por todo eso junto. Soy miembro de la generación que hizo la transición. Con eso está dicho todo.

Hoy pide la palabra otra generación, quizá posterior en dos a aquélla, que ni la hizo ni disfrutó del progreso que durante tres décadas nos trajo la transición. Una generación que, en Cataluña y el País Vasco, cuestiona la unidad de España y, en el resto, cuestiona la imposición de un régimen, la monarquía parlamentaria, que no han podido elegir, como, ya quedara uno en mayoría, en minoría o se abstuviera, pudimos elegirlo nosotros. Mi percepción es que la tercera generación no es tan conformista como la segunda, y no será fácil "comprarla" con bienestar material en diferido, que es lo único que el poder puede ofrecerles ahora. Van a ganar cada vez más fuerza, mientras la generación de la transición no hará más que perderla, por un proceso puramente biológico.

Mi percepción también es ésta. Los jóvenes quieren decidir, pero no está nada claro que todos estén de acuerdo en la elección, si se les deja. Un referéndum sobre Monarquía o República podría presentar a Felipe VI como candidato a presidente vitalicio, lo que calmaría a los republicanos moderados, un poco de la forma que la familia Orange fue, de una generación a otra, revalidada como dinastía electiva de estatúderes en la Holanda del siglo XVII. Ese plebiscito lo ganaría la Corona, con toda seguridad, en el conjunto de España; con bastante probabilidad, también en Cataluña; y creo que incluso tendría opciones en el País Vasco. Lo que está fuera de dudas es que los soberanistas lo tendrían bastante difícil para convencerse y convencernos de que la independencia es viable si no consiguen mayoría de votos en sus feudos para la República.

Vaya por delante que yo votaría República.