martes, 4 de noviembre de 2014

La política económica de Podemos

Lo que el grupo dirigente de Podemos ha dicho sobre lo que la formación hará en materia de política económica es, sencillamente, trivial. Hablan de hacer una auditoría de la deuda pública. ¿Y eso, qué? Será una pérdida de tiempo. Descubren que la mitad de la deuda es "ilegítima", por ejemplo, porque se pidió prestado para que algunos políticos, o más bien muchos, se llenaran los bolsillos. ¿Y qué? ¿Se procederá a repudiar 50 ctms de cada euro adeudado? Eso olvidaría que el sinvergüenza fue el prestatario, que hizo mal uso del dinero, no el prestamista, que lo prestó de buena fe. La gente de Podemos parecer decir: "Pues que se fastidie el prestamista; así aprenderá a no prestar a sinvergüenzas". Lo que este discurso, explícito e implícito, viene a significar es que Podemos hará default, es decir, declarará la bancarrota del Estado. El discurso es trivial y una pérdida de tiempo, porque nadie declara la bancarrota mientras puede pagar. Nadie tira piedras sobre su propio tejado.

Cosa distinta es hacer de la necesidad virtud. Lo que Podemos quiere decir, en realidad, es que quizá no pueda España continuar pagando su deuda. Si se quiere restaurar el Estado de bienestar a la situación anterior a los recortes, si se quiere que no haya un solo desahucio por no poder atender la hipoteca y ni una sola vivienda sin electricidad por no poder pagar la luz, etc.; si se quiere implantar una renta mínima de inserción, si se quiere todo eso entonces está claro que no habrá dinero para seguir pagando la deuda. Ignoro si los economistas de Podemos han estimado el coste agregado de sus medidas así como sus previsiones de reducción del fraude fiscal, pero dejar de pagar los intereses no será suficiente y, ¡qué narices!, dejar de pagar los intereses ya es default. Por tanto, el default o bancarrota será una consecuencia de la política social. Por otra parte, el acceso de Podemos a las instituciones, en particular las europeas, irá moderando poco la actitud, si no el discurso, de sus dirigentes. En Europa, la griega Syriza es una sólida referencia para Podemos, y el dirigente de aquélla, Alexis Tsipras, ya no habla de no pagar la deuda sino de "reestructurarla". Es muy posible que Podemos empiece a adoptar este lenguaje. En todo caso, Tsipras tiene muy claro que la deuda griega está en manos de bancos alemanes, y opina que va siendo hora de que éstos corran con su parte del coste de la crisis, de lo que hasta ahora se han venido librando. En España es más dudoso que eso sea una buena deducción de los datos; dejar de pagar la deuda es tanto como hundir a los bancos españoles. Lo cual plantea el problema de qué quiere hacer Podemos con los bancos. En este como en otros temas, no creo que Podemos tenga ninguna idea clara. Parecen partidarios de la teoría de que no hay mejor maestro que el Poder y que una vez en él, les irá enseñando qué hacer, sobre la marcha.

Mención aparte, para llegar a idénticas conclusiones, merece la cuestión macroeconómica. ¿Qué pretende hacer Podemos para restaurar el pleno empleo? La fórmula de inversión pública en infraestructuras, que se está convirtiendo en el nuevo mantra ante el fracaso de la austeridad, ni convence ni deja de convencer a Podemos; es una fórmula neokeynesiana, y ellos no lo son. Si son listos, se darán cuenta de que esa fórmula, con sus premisas de política social, lleva aún más deprisa a la bancarrota. Y el problema crucial es: ¿de qué sirve la inversión en infraestructuras si nos quedamos sin euros con los que adquirir las importaciones que requieren las empresas para crear empleo? A la corta, España tendría que salir del euro (a menos que los amigos de Podemos ganen en toda Europa, lo que sólo parece a punto de ocurrir en Grecia, un país marginal). A la larga, el problema no se resuelve con la salida del euro porque las importaciones no podrán pagarse con neopesetas, que es el único dinero de que podríamos disponer sin necesidad de exportar.

Todo el análisis nos lleva a la pregunta clave: ¿qué puede exportar España? Quienes temen la deriva bolivariana de Podemos saben poca economía, indudablemente. El bolivarianismo ha triunfado en países donde el problema de las exportaciones está resuelto por la naturaleza: en Venezuela, que tiene las reservas de petróleo mayores del mundo; en Bolivia, con inmensas reservas de gas natural y las mayores del mundo en litio; mucho menos en Ecuador, que hace prospecciones en todo su territorio, a ver si le toca la lotería; en Argentina, ya casi sin petróleo, el bolivarianismo anda de cabeza. Sin algo valioso que exportar, España terminaría pareciéndose más Cuba que a ningún otro modelo. Una perspectiva que puede entusiasmar a los más radicales pero ahuyentaría a muchos votantes. En esta situación, nada le podría venir mejor a Podemos que el éxito de las prospecciones petrolíferas en Canarias, Baleares y donde haga falta, y la implantación generalizada del fraking: eso resolvería en buena medida el problema de la dependencia del exterior. Por tal razón creo que Podemos no gobernará tras la próximas elecciones, y le vendrá bien no hacerlo. Al menos necesita una legislatura más, en la que una coalición PSOE-PP tire agónicamente para adelante con esas prospecciones y consiga petróleo de cuantas más, mejor. Podemos no podría realizarlas porque sus votantes se oponen. Ahora bien, una vez otros han hecho el trabajo sucio y con el dinero entrando... A caballo regalado no se le mira el diente, ¿o no? Entiéndaseme; no digo que producir mucho petróleo haría la política económica de Podemos más viable. Indudablemente, la haría más creíble.