sábado, 8 de octubre de 2011

El trabajito barato del FMI


Las estimaciones citadas aquí ayer, de dos billones de euros como necesidades de recapitalización de la banca europea, proceden de analistas privados. El Fondo Monetario Internacional hace otros cálculos. Según Antonio Borges, economista jefe del Fondo para Europa, bastaría con 200.000 euros, esto es, aproximadamente la décima parte de las necesidades reales. Semejante inyección de capital en los bancos no daría ni para cubrir la exposición a los riesgos de la deuda griega. Ésta asciende, en efecto, a 357.000 euros, y se habla de una quita del 50 al 75%. Lo dicho, ni para pagar los platos rotos en Grecia. Pero la cifra tiene una ventaja: encaja en las disponibilidades del Fondo Europeo de Estabilización Financiera (440.000 millones de euros), que Alemania se niega a ampliar. Como dice Borges, lo importante no es ser fuerte, sino la percepción que los mercados tienen de ello. O sea, siguen empeñados en engañar al mercado. El problema para ellos sigue siendo de liquidez y no de solvencia. Lo que les preocupa es el cierre del mercado interbancario, que los bancos no se presten unos a otros por la desconfianza de no saber si la contraparte está podrida de deuda griega, análogamente a como hace tres años se cerraron por la desconfianza de no saber si la contraparte estaba podrida de «activos tóxicos». Creen que para evitarlo basta con modificar la «percepción» que el mercado interbancario tiene de la fortaleza de sus propios operadores. No ha entendido en absoluto el FMI la naturaleza de esta crisis. Por eso, lo mejor que puede ofrecernos es la perspectiva de que esta misma crisis, que es la de 2008, vuelva a ser la de 2014.