jueves, 29 de noviembre de 2012

Bankia, metáfora de la economía española


La Comisión Europea ha aprobado la reestructuración del llamado «sector nacionalizado» de la banca española, que incluye a Bankia, CatalunyaCaixa, NovacaixaGalicia y Banco de Valencia. En total, 37.000 millones en inyección de capital más 2.500 millones en participación en la SAREB («banco malo»). A renglón seguido de anunciar Joaquín Almunia – vicepresidente de CE – la noticia, José Ignacio Gorigolzarri, presidente de Bankia-BFA, ha dado a conocer el plan estratégico de la entidad.

Muy resumidamente, lo que ahora sabemos de Bankia es lo siguiente. Recibirá 18.000 millones de fondos europeos en bonos del ESM (siglas de European Stability Mechanism o Mecanismo Europeo de Estabilidad), inmediatamente descontables en el BCE. A cambio, deberá reducir la plantilla en un 28%, o unas 6.000 personas, cerrar 1.100/1.200 de las 3.100 oficinas de que dispone, limitarse al territorio «histórico» de las Cajas de cuya fusión resultó y no invertir en crédito promotor ni otros «activos de riesgo» (lo que, en general, debemos entender como Bolsa y derivados financieros). También se impone un límite al tamaño de los activos, en 120.000 millones; a 30 de septiembre, ese tamaño está ahora en 289.000 millones. La inyección de capital viene a compensar a duras penas las pérdidas de Bankia en 2012, estimadas en 19.000 millones y que incluyen 12.600 millones de provisiones, de las que 11.400 millones tendrán que dotarse en las próximas semanas. Los activos «tóxicos» en poder de Bankia, elegibles para su adquisición por la SAREB, serán efectivamente adquiridos en breve por la parte del valor contable que no haya sido aún provisionado, poco menos de 25.000 millones. (Incidentalmente añado que, si esta solución se aplicara al rescate de las personas y no sólo de la banca, se podría efectuar una quita en la deuda de las familias cuyo promedio puede estimarse en el 63%; pero, precisamente, se ha impedido a la SAREB hacer esto estipulando que no puede adquirir créditos morosos inferiores a 300.000 euros). La SAREB pagará a Bankia en bonos propios, también descontables en el BCE. Además, Bankia deberá vender activos industriales (15% de Mapfre y su filial en Miami) valorados en su balance en 8.000 millones y recuperará 17.000 millones de la normal amortización de préstamos hasta 2015. Dispondrá, de esta forma, de unos 68.000 millones de activos líquidos con que atender los vencimientos de su deuda previstos hasta ese año (32.000 millones) y dispondrá de abundante liquidez para reanudar el préstamo minorista a hogares y empresas, el único que se le autoriza.

En cuanto a los requisitos de capital, la CE ha estimado que necesita 15.500 millones adicionales, incluida la capitalización de los 4.800 millones de deuda con el FROB. Los restantes 10.700 millones provendrán de deuda con particulares, capitalizada tras quitas de distinto importe en participaciones preferentes y deuda subordinada. La mayor parte de esa cifra la aportarán las preferentes, luego de haber sufrido una quita del 39% en su valor nominal. Ahora bien, como lo habitual es convertir a acciones al valor nominal de éstas, y dado que la cotización bursátil de Bankia está bastante por debajo de la mitad de aquel valor, la quita efectiva de las preferentes, si se las quisiera convertir en dinero ahora mismo, sería muy superior, quizá del 80%. Si quieren recuperar algo más de su inversión, los titulares de preferentes deberán esperar a que surta efectos el plan, que busca, como objetivo final, aumentar la cotización bursátil de Bankia, de modo que todos, accionistas y contribuyentes (FROB) puedan recuperar su dinero.

El punto débil del plan desde el punto de vista del accionista, aunque el fuerte desde el de la CE, es la imposición de que Bankia tenga que limitarse a sus mercados «históricos» y la prohibición de involucrarse en «inversiones de riesgo». Ambas «limitaciones» – como las llamó Goirigolzarri – tendrán como resultado reducir la competencia que Bankia pueda hacer a entidades que no necesiten de inyecciones de capital público. La percepción de tales limitaciones provocó ayer una caída en Bolsa de Bankia superior al 9%. En cambio, la constatación de que el Banco Popular está llevando a cabo su ampliación de capital, que de terminar con éxito le librará de verse sometido a limitaciones de esa índole, determinó una subida que fue la mayor del sector bancario.

Para la CE, sin embargo, la virtud del plan es que obligará a Bankia a prestar a familias y empresas, y hacerlo a tipos de interés y con condiciones ajustadas a la atonía económica, si quiere hacer beneficios e impulsar el alza de sus acciones. Lo lógico es que las limitaciones se mantengan hasta que Bankia devuelva al ESM el último bono que reciba ahora. Esa deuda con Europa sólo se podrá devolver generando beneficios; mientras tanto se mantendrán las limitaciones, pero las limitaciones contribuirán a que los beneficios se mantengan bajos. O sea, la pescadilla que se muerde la cola. Incluso si el plan sale bien, la remontada de Bankia está destinada a ser lenta y muy trabajosa.