jueves, 20 de junio de 2013

Qué está pasando en las Bolsas


Esta semana, las Bolsas de todo el mundo están pasando un mal rato. El Ibex35, por ejemplo, ha vuelto a caer por debajo de los 8.000 puntos. Ayer, el Dow Jones se dejó 200 puntos y el S&P cayó 1,39%. El oro ha perdido nada menos que el 2,88% en 24 horas, lo que es, sin embargo, un indicador de que, a despecho de los vaivenes coyunturales, los mercados consideran la evolución profunda como positiva. Veamos.

El origen de todo este pequeño descalabro es la sospecha de que la Reserva Federal de EEUU podría retirar antes de fin de año los estímulos monetarios que se conoce como QE, o Quantitative Easing. Ben Bernanke, presidente de la Fed, anunció hace tiempo que esos estímulos se retirarían en cuanto la tasa de paro de la economía norteamericana regresara al 6,5%. Los datos de mayo parecen indicar que 2013 podría terminar, en efecto, con un registro de entre el 6,5% y el 6,8%. Por tanto, si las cosas continúan así, la QE podría retirarse a fines de este año o en los primeros meses del próximo. Y, como hay consenso general en que la QE le ha sentado bien a las Bolsas, es por lo que los inversores están liquidando posiciones largas antes de que los pille el toro (o, en este caso, habría que decir el «oso»). Sin embargo, la caída del oro podría significar que los operadores están convencidos en su fuero interno de que la retirada de los estímulos es necesaria, para no seguir inflando lo que realmente es una burbuja, y que si no desinfla suavemente ahora, terminará por estallar de forma traumática más adelante. Por tanto, el oro parece apostar por una rectificación «técnica» lo antes posible.

Con todo, las anteriores reflexiones no agotan el análisis de la situación, que ofrece unas cuantas vueltas más. Por una parte, los mercados van a permanecer expectantes ante lo que puedan ofrecer ulteriores datos del desempleo en EEUU, de modo que la situación puede degenerar en una auténtica «montaña rusa», con altos índices de volatilidad y subidas cuando el paro aumente y bajadas cuando continúe la tendencia que ahora parece imponerse. Por otra están los comentarios de Bernanke esta misma semana, indicando que ve problemas de posible deflación en la marcha de los precios en EEUU. Y si Bernanke ve problemas de deflación, ésa será sin duda la principal guía de su actuación. ¿En qué sentido podría influir? Indudablemente, en mantener los estímulos aunque la tasa de paro caiga por debajo del 6,5%.

Después de todo, en los últimos seis meses parecía haberse afianzado el consenso de que los estímulos monetarios no influyen perceptiblemente en la actividad real de la economía, y sí solo en la financiera. Por tanto, empezaba a parecer que el tope fijado con anterioridad estaba, por así decirlo, desfasado, toda vez que parece incongruente hacer depender una variable macroeconómica de otra que no interactúa de forma clara con la primera.