jueves, 29 de junio de 2017

Plan para la desconexión monetaria de Cataluña

Los independentistas catalanes esperan una feroz represión, no la bobada de la inhabilitación con que se los está fustigando ahora. Ver cómo corre la sangre, tanques por la Diagonal aplastando barretinas empapadas de sesos de patriota, a lo Tiananmén, junio de 1989. Tengo malas noticias. No se verá nada parecido. El Plan B se llama «desconexión monetaria». Lo expondré a continuación.

Un día, el Parlament catalán aprobará su Ley de transitoriedad y el Gobierno dará órdenes a la fiscalía de procesar a los responsables. Éstos no se dejarán condenar ni desplazar de sus cargos. El fracaso de la administración de Justicia española en Cataluña anunciará la desconexión efectiva.

El día 1 tras la desconexión, el Banco de España enviará una circular a todos los bancos ordenándoles la segregación inmediata (72 horas parece un plazo razonable) de sus actividades en Cataluña, sin excepción, y la constitución en el mismo plazo de sociedades mercantiles independientes con arreglo a la legislación catalana. Si no hay legislación catalana aplicable, podrán acogerse a la que les dé la gana, con el permiso de la Generalitat. Transcurrido el plazo, el Banco de España notificará a Fráncfort la eliminación de todas las sucursales catalanas de la lista de oficinas incluidas en Target-2, al pasar a depender de un Banco Nacional de Catalunya que no forma parte del Sistema Europeo de Bancos Centrales. Las entidades españolas podrán transferir fondos a filiales suyas catalanas en las mismas condiciones que pueden hacerlo a Argentina o Brasil. Cualquier intento de mantener de facto a esas entidades en la zona euro será sancionado con arreglo a lo previsto en los Estatutos del Banco Central Europeo y calificado de presunto delito de evasión de capitales conforme a la legislación española. Una maniobra tan sucia, y tan efectiva, como la que obligó al gobierno de Tsipras a claudicar.

Este plan ya estará sobre la mesa de algún burócrata de Fráncfort. Y el BCE no pondrá ninguna traba, ya que nadie quiere una declaración de independencia que constituiría el desafío geopolítico más perturbador en Europa desde el desmembramiento de Yugoslavia. Tras la puesta en ejecución del plan auguro una semana, como mucho, hasta que el Govern dimita para convocar nuevas elecciones autonómicas.

El Govern tiene una alternativa: crear un Banco Nacional de Catalunya sin verdaderas competencias de banco central; seguir en la zona euro en una unión monetaria indisoluble con el resto del Estado. En definitiva, mantenerse bajo el paraguas del Banco de España. Algo así como Luxemburgo en relación con Bélgica. ¿Lo harán? Claro que sí. Cualquier cosa con tal de que el procés siga dando de qué hablar.